Cf. «Crecida de la ambición creadora. La poesía de José Lezama Lima y el intento de una teleología insular» en Lo cubano en la poesía de C. Vitier [La Habana: Instituto del Libro, 1970 p. 446]: «...la poesía no es para Lezama un estado efusivo del alma, ni una cualidad de las cosas, ni mucho menos el culto de la belleza. La poesía es el reto sagrado de la realidad absoluta. Este reto nos conmueve, le da una fascinación distinta a las cosas, nos enamora de la belleza del ser, pero a ninguna de estas instancias debemos responder como ante realidades con las cuales podamos dialogar. La respuesta tiene que ser la respuesta del artesano: una jarra; o la respuesta del honnêtte homme: una reverencia; o la respuesta del músico: una Fuga; o la respuesta del estratega: una batalla. Así concibe Lezama sus poemas, respuestas simbólicas, fuera de todo determinismo, en una especie de señorial cortesanía trascendente, donde la creación adquiere la distancia transmutadora de un ceremonial.»

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