Este es un tópico sumamente reiterado en la obra del autor de Paradiso que, como se sabe, deviene crucial en el singular poema de Aventuras sigilosas, «Llamado del deseoso»:

«(...) El deseoso es el huidizo

y de los cabezazos con nuestras madres cae el planeta

        centro de mesa

y ¿de dónde huimos, si no es de nuestras madres de

quien huimos

que nunca quieren recomenzar el mismo naipe, la

misma noche de igual ijada descomunal?»

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