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C.I.L.H.T. | Literatura alemana |

 

Bertolt Brecht

Bertolt Brecht

 

Bertolt Brecht - Colaboradores: E. Hauptmann, K. Weill - Der Ozeanflug (1928/9)

(Trad.: Guillermo C. Colussi y Héctor A. Piccoli)

 

El vuelo transoceánico

Pieza pedagógica radiofónica para muchachos y chicas

 

___________ * ___________

  

1

Exhortación a todos.

Radio

El Estado os ruega: Repetid

el primer vuelo

a través del Océano

cantando juntos las notas

y leyendo juntos el texto

 

Aquí está el aparato

sube a él

allá en Europa te esperan

la Fama te hace señas

Los aviadores

Subo al aparato.

  

2

Los diarios norteamericanos alaban la irreflexión de los aviadores.

 Norteamérica (Radio)

¿Es verdad lo que se dice, que sólo

tienes contigo tu sombrero de paja

y que has subido como un insensato?

¿En esa lata vieja pretendes

sobrevolar el Atlántico?

¿Sin un acompañante para orientarte

sin brújula y sin agua?

  

3

Presentación de los aviadores y su partida desde Nueva York al volar a Europa.

 Los aviadores

Mi nombre en nada hace a la cuestión

tengo 25 años

mi abuelo era sueco

yo soy norteamericano.

A mi aparato lo escogí yo mismo.

Vuela a 210 Km por hora

se llama «Espíritu de St. Louis»

las fábricas de aviones Ryan en San Diego

lo construyeron en 60 días. Yo estuve allí

60 días, y 60 días tracé el rumbo de mi vuelo

en mapas y cartas marinas.

Vuelo solo.

En lugar de un hombre

llevo conmigo más combustible.

Vuelo sin radio en el aparato.

Vuelo con la mejor brújula.

3 días esperé el tiempo óptimo

pero los informes meteorológicos

no son buenos, y empeoran:

niebla en las costas y tempestad en el mar.

Pero ahora no espero más

Ahora subo.

 

Yo me atrevo.

Llevo conmigo:

2 linternas eléctricas

1 rollo de cuerda

1 rollo de hilo de embalar

1 cuchillo de caza

4 antorchas rojas selladas en tubos de caucho

1 caja impermeable con cerillas

1 aguja grande

1 jarra grande de agua y una cantimplora con agua

5 raciones de reserva, conservas del ejército

norteamericano, cada una suficiente para 1 día.

Pero en caso de emergencia, para más.

1 piqueta

1 sierra

1 bote de goma

Ahora vuelo.

Hace dos décadas, un hombre, Blériot

fue celebrado, porque sobrevoló

30 kilómetros miserables de agua marina.

Yo sobrevuelo

3000.

  

4

La ciudad de Nueva York interroga a los barcos.

La ciudad de Nueva York (Radio)

Aquí, la ciudad de Nueva York:

Esta mañana, a las 8 horas

un hombre partió de aquí

volando sobre las aguas

hacia vuestro continente.

Desde hace siete horas está en vuelo

No tenemos señales de él

Y rogamos a los barcos

que nos avisen

si lo ven.

Los aviadores

Si no llego

no me verán más.

El barco (Radio)

Aquí el barco «Empress of Scotland»

a 49 grados 24 minutos de latitud norte

y 34 grados 78 minutos de longitud oeste

oímos en el aire hace un momento

el ruido de un motor

sobre nosotros

a altura regular.

A causa de la niebla

no pudimos ver nada con precisión

pero es posible

que fuera vuestro hombre

con su aparato

el «Espíritu de St. Louis».

Los aviadores

Ningún barco a la vista

y ahora viene la niebla.

 

 5

Durante casi todo el vuelo, los aviadores tienen que luchar con la niebla.

 La niebla (Radio)

Yo soy la niebla, y conmigo ha de contar

el que se hace a la mar.

¡En 1000 años no se ha visto a ninguno

que quiera andar volando en el aire!

¿Quién eres, en verdad?

¡Pero ya nos ocuparemos

de que tampoco en adelante

nadie haya de volar!

¡Soy la niebla!

¡Regresa!

Los aviadores

Lo que dices

requiere reflexión

si creces más, quizás

regrese realmente.

Sin perspectiva

no seguiré luchando.

Con el escudo o sobre el escudo

no he de participar.

Pero por ahora

no regresaré.

La niebla (Radio)

Te sientes todavía grande, porque

no has acabado aún de conocerme

todavías ves algo de agua debajo de ti

y sabes

dónde está la derecha y la izquierda.

Pero espera tan sólo a que una noche y un día

no veas agua ni cielo alguno

ni tampoco tu timón

ni tu brújula.

Envejece y sabrás

quién soy yo:

¡yo soy la niebla!

Los aviadores

Siete hombres construyeron mi aparato en San Diego

de un par de metros de caño de acero

trabajando a menudo 24 horas sin pausa.

Lo que ellos hicieron, ha de alcanzarme

han trabajado, yo

sigo trabajando, no estoy solo, somos

ocho, los que aquí volamos.

La niebla (Radio)

Tienes ahora 25 años y

temes poco, pero cuando tengas

25 años, una noche y un día

temerás más.

Pasado mañana y después de 1000 años

estará aún aquí el agua

el aire y la niebla

pero tú no estarás.

Los aviadores

Hasta ahora fue de día, pero ya

viene la noche.

La niebla (Radio)

Desde hace diez horas lucho contra un hombre

que anda volando en el aire

lo que no se ha visto en 1000 años.

No puedo doblegarlo

¡hazte cargo tú de él, tormenta de nieve!

Los aviadores

Ahora vienes tú

tormenta de nieve.

 

 6

En la noche vino una tormenta de nieve.

 La tormenta de nieve (Radio)

¡Desde hace una hora está en mí

un hombre con un aparato!

¡Ora arriba, sobre mí

ora debajo, cerca del agua!

Desde hace una hora lo arrojo

contra el agua y contra el cielo

No puede mantenerse en sitio alguno

pero no sucumbe.

Cae hacia arriba

y asciende hacia abajo

es más débil que un árbol de la costa

endeble como hoja sin rama

pero no sucumbe.

Desde hace horas, este hombre

no ve la luna

ni ve su propia mano

pero no sucumbe.

Sobre su aparato amontoné hielo

para que con su peso lo arrastrara

pero el hielo se desprende

y él no sucumbe.

Los aviadores

No va más

pronto caeré al agua

¡Quién hubiera pensado

que aquí también hay hielo!

A 3000 metros me he elevado

y a 3 metros sobre el agua he descendido

mas la tormenta, el hielo y la nieve están por doquier.

¿Por qué he subido, insensato de mí?

Ahora tengo miedo de morir

Ahora sucumbo.

4 días antes que yo, dos hombres

sobrevolaban, como yo, el agua

y el agua los devoró, y a mí

me devorará también.

 

 7

Sueño.

 El sueño (Radio)

Duerme, Charlie

la mala noche

ha pasado. La tormenta

terminó. Tan sólo duérmete

Charlie, el viento sigue llevándote.

Los aviadores

El viento nada hace por mí

aire y agua me son hostiles, y yo

soy su enemigo.

El sueño (Radio)

Recuéstate sólo un minuto

sobre la palanca del timón, sólo cierra

un poco los ojos

tu mano seguirá despierta.

Los aviadores

Trabajando a menudo 24 horas sin pausa

construyeron este aparato

mis camaradas en San Diego.

Que no sea yo peor que ellos.

No puedo dormirme.

El sueño (Radio)

Aún falta mucho. Descansa

piensa en los campos de Missouri

en el río y la casa

el lugar donde naciste.

Los aviadores

No estoy cansado.

  

8

Ideología.

Los aviadores

1

No pocos dicen, que mucho lleva andado el tiempo

pero yo siempre supe, que éste

es un tiempo nuevo.

Yo os lo digo: no de por sí

desde hace 20 años crecen los edificios

como montes de metal

muchos migran año a año a las ciudades

como si esperaran algo

y en los continentes risueños

se divulga, que el mar extenso y temido

es un pequeño estanque.

Ahora soy el primero en volar sobre el Atlántico

pero estoy convencido, de que ya mañana

os reiráis de mi vuelo.

 

2

Pero es una batalla contra lo primitivo

y un esfuerzo por mejorar el planeta

igual a la economía dialéctica

que transformará el mundo

de raíz.

Luchemos contra la naturaleza

hasta volvernos nosotros mismos naturales.

Ni nosotros ni nuestra técnica somos naturales

Nosotros y nuestra técnica

somos primitivos.

 

Los vapores han navegado contra los barcos de vela

que a su vez dejaron atrás a los de remos.

Yo

vuelo contra los vapores

en lucha contra lo primitivo.

Mi avión, tembloroso y débil

mis instrumentos llenos de fallas

son mejores que los anteriores

pero volando

lucho contra mi avión y

contra lo primitivo.

 

3

Por lo tanto, lucho contra la naturaleza

y contra mí mismo.

Sea yo lo que sea, y crea las tonterías

que crea

cuando vuelo, soy

un verdadero ateo.

 

Durante diez mil años, donde contra el cielo

se oscurecían las aguas

entre la luz y el crepúsculo

surgía inevitablemente Dios.

Y así sobre las montañas

de donde venía el hielo

los ignorantes avistaban

incorregiblemente a Dios

y así venía él en la tormenta de arena

del desierto, y era engendrado

en las ciudades

por el desorden de las clases humanas

porque hay hombres de dos clases

explotación e ignorancia

pero la revolución lo liquidará.

Pero construid caminos a través de las montañas

y desaparecerá

ríos lo arrojarán del desierto.

La luz muestra el vacío

y lo pone en fuga de inmediato.

 

Por eso, participad de la lucha

contra lo primitivo

de la liquidación del más allá

de la puesta en fuga de cualquier dios

aparezca donde aparezca.

 

Bajo los microscopios ahora más agudos

cae.

Los aparatos mejorados

lo arrojan del aire.

El saneamiento de las ciudades

la aniquilación de la miseria

lo hacen desaparecer

lo ahuyentan, haciéndolo retroceder

al primer milenio.

 

4

Así también reina aún

en las ciudades mejoradas el desorden

que procede de la ignorancia

y es semejante a dios.

¡Pero las máquinas y los obreros

lucharán contra él

y también vosotros participáis

de la lucha contra lo primitivo!

  

9

Agua

Los aviadores

Ahora

el agua se acerca otra vez.

Murmullo de agua (Radio)

Los aviadores

¡Debo elevarme! Este viento

oprime tanto.

Murmullo de agua (Radio)

Los aviadores

Ahora vuelve a andar mejor

¿Pero, qué es esto? El timón

ya no obedece. Algo

no funciona. ¿No se oye

un ruido en el motor? Ahora

vuelve a bajar otra vez.

¡Alto!

Murmullo de agua (Radio)

Los aviadores

¡Dios mío! Por poco

nos prende.

  

10

Durante todo el vuelo, los diarios norteamericanos hablaban sin cesar de la suerte de los aviadores.

Norteamérica (Radio)

Toda Norteamérica cree, que el vuelo transoceánico

del capitán Talytal tendrá éxito.

A pesar de los desfavorables informes meteorológicos

y del estado deficiente de su liviano avión

todo el mundo en los Estados Unidos

cree que llegará.

Jamás en tal medida, escribe un diario,

consideró nuestro país afortunado

a uno de sus hombres.

Si el afortunado vuela a través del mar

las tempestades se contienen.

Si las tempestades no se contienen

el motor prueba su eficacia.

Si el motor no prueba su eficacia

prueba su eficacia el hombre.

Y si el hombre no lo hace

lo hace la fortuna.

Por eso creemos

que el afortunado llegará.

 

 11

Los pensamientos de los afortunados.

Los aviadores

¡Dos continentes, dos continentes

me esperan! Tengo

que llegar.

¿A quién se espera?

E incluso aquél, a quien no se lo espera,

tiene que llegar.

El coraje no es nada, pero

llegar es todo.

Quien, volando,

se hace a la mar y se ahoga

es un maldito insensato,

pues en el mar uno se ahoga

por lo tanto, tengo que llegar.

El viento me empuja hacia abajo

y la niebla me deja sin gobierno

pero tengo que llegar

Por cierto, mi aparato

es débil, y débil es

mi cabeza, pero

del otro lado me esperan, y dicen

éste llegará, y entonces

tengo que llegar.

 

 12.

Así vuelan, escribían los diarios franceses, sobre sí las tempestades, en torno de sí el mar, y debajo de sí, la sombra de Nungesser.

 Europa (Radio)

En dirección a nuestro continente

desde hace más de 24 horas

vuela un hombre

si llega

aparecerá un punto en el cielo

y se agrandará y

será un avión y

descenderá y

al campo saldrá de él un hombre y

lo reconoceremos

por la imagen del diario, que

llegó aquí antes que él.

Pero tememos, que

no llegue. Las tempestades

lo arrojarán al mar

su motor no resistirá

él mismo no hallará el camino hacia nosotros.

Por eso creemos

que no llegaremos a verlo.

 

 

13.

El diálogo de los aviadores con su motor.

 El motor marcha (Radio)

Los aviadores

Ahora ya no falta mucho. Ahora

tenemos que concentrar nuestras fuerzas

nosotros dos.

¿Tienes suficiente aceite?

¿Crees que el combustible te alcanzará?

¿La refrigeración es suficiente?

¿Estás bien?

El motor marcha (Radio)

Los aviadores

Nada queda ya del hielo

que te oprimía.

La niebla, eso es asunto mío.

Tú haces tu trabajo,

tú sólo tienes que marchar.

El motor marcha (Radio)

Los aviadores

Acuérdate: en St. Louis estuvimos ambos

más tiempo en el aire

ya no falta mucho. Ahora ya viene

Irlanda, luego viene París

¿Lo lograremos?

¿Nosotros dos?

El motor marcha (Radio)

 

 

14.

Finalmente, no lejos de Escocia, los aviadores avistan pescadores.

 Los aviadores

Allí

hay barcas de pescadores.

Ellos saben

dónde está la isla.

Hola, ¿dónde

está Inglaterra?

Los pescadores (Radio)

Se oye un llamado.

¡Escucha!

 

¿Qué llamado va a ser?

 

¡Escucha, el estruendo!

¡En el aire

hay un estruendo!

 

¿Qué estruendo va a haber?

 

Los aviadores

Hola, ¿dónde

está Inglaterra?

Los pescadores (Radio)

¡Mira, allí

esa cosa rara que vuela!

¡Eso es un avión!

 

¿Cómo va a ser eso un avión?

¡Una cosa así

hecha de cuerdas

hierro y jirones de lienzo

nunca puede volar sobre el agua!

Ni siquiera un insensato

se subiría a él

caería simplemente

al mar

El viento solo

lo vencería, y ¿qué hombre

aguantaría tanto tiempo en el timón?

Los aviadores

Hola, ¿dónde

está Inglaterra?

Los pescadores (Radio)

¡Mira al menos!

 

¿Para qué mirar,

si nunca puede ser?

 

Ya se fue.

Yo tampoco sé

cómo puede ser.

Pero fue.

 

 15

En la noche del 21 de mayo de 1927, a las 22 horas, una gigantesca multitud espera a los aviadores norteamericanos, en el aeródromo Le Bourget cerca de París.

 Europa (Radio)

¡Ahí llega!

En el cielo aparece

un punto.

Se agranda. Es

un avión.

Ya baja.

Al campo sale

un hombre

y ahora

lo reconocemos: es

el aviador.

No lo devoró la tempestad

ni el mar

Su motor probó su eficacia, y él

halló el camino hacia nosotros.

Ha llegado.

 

 

16

Llegada de los aviadores al aeródromo Le Bourget cerca de París.

 Murmullo de una gran muchedumbre (Radio)

Soy Talytal. Llevadme por favor

a un galpón oscuro, para que nadie

vea mi natural debilidad.

Pero comunicad a mis camaradas de

las fábricas Ryan en San Diego

que su trabajo ha sido bueno.

Nuestro motor resistió

la labor de ellos fue impecable.

 

 

17

Informe sobre lo aún no alcanzado.

Radio y los aviadores

En los tiempos en que la humanidad

comenzó a reconocerse

construimos coches

de madera, hierro y vidrio

y volamos por el aire

y lo hicimos a una velocidad

que doblaba a la del huracán.

Y nuestro motor era más fuerte

que cien caballos, pero

más pequeño que uno solo.

Durante mil años, todo cayó de arriba hacia abajo

excepto el ave.

Ni aun en las piedras más antiguas

hallamos señas

de hombre alguno, que

hubiera volado por el aire

pero nosotros nos elevamos.

Hacia fines del 3er. milenio de nuestra cronología

nuestra inocencia de acero

se elevó

señalando lo posible

sin hacernos olvidar: lo

aún no alcanzado.

A eso está dedicado este informe.


 

*************************

Año de origen: 1928/29. Palabras preliminares (Ensayos, Cuaderno I): «El vuelo transoceánico» (hay composiciones musicales de Paul Hindemith y Kurt Weill), una pieza pedagógica radiofónica para muchachos y chicas, no la descripción de un vuelo sobre el Atlántico, es a la vez un modo de utilización de la radiofonía no sometido a prueba hasta el momento, con mucho no el más importante, pero sí uno de la serie de intentos de emplear la poesía con objetivos prácticos.»

Cuando en diciembre de 1949, la emisora de Alemania meridional pidió a Brecht el permiso de representación del «Vuelo de los Lindbergh», envió él la siguiente carta de respuesta, cuyo contenido declaró luego obligatorio para todas las solicitudes futuras. Para la impresión de la pieza, Brecht dispuso que la frase «Los Lindbergh» fuera bloqueada y reemplazada por «Los aviadores». Su carta a la emisora de Alemania meridional y el prólogo debían ser incluidos en la impresión.

A la emisora de Alemania meridional de Stuttgart.

Estimados Sres.:

Si quieren presentar el vuelo de Lindbergh en una perspectiva histórica, debo pedirles que antepongan un prólogo a la emisión y realicen algunas pequeñas modificaciones en el texto. Como es sabido, Lindbergh ha mantenido estrechas relaciones con los nazis; su en aquel entonces entusiasta informe sobre la invencibilidad de la Luftwaffe (Fuerza aérea) nazi, tuvo un efecto paralizante en una serie de países. También en los Estados Unidos desempeñó Lindbergh, como fachista, un oscuro papel. En mi obra, por lo tanto, el título debe ser cambiado por el de «El vuelo transoceánico», debe leerse el prólogo y eliminarse el nombre Lindbergh.

1) en I (Exhortación a todos)

en lugar de: «el vuelo transoceánico del capitán Lindbergh»,

de ahora en más: «el primer vuelo a través del océano».

2) en 3 (Presentación de los aviadores y su partida…)

en lugar de: «Mi nombre es Charles Lindbergh»,

de ahora en más: «Mi nombre en nada hace a la cuestión».

3) en 10 (Durante todo el vuelo, los diarios norteamericanos…)

en lugar de: «Soy Charles Lindbergh. Llevadme por favor»,

de ahora en más: «Soy Talytal. Llevadme por favor».

Si esta versión les parece adecuada, no tengo reparos en que se represente. Las modificaciones pueden implicar un pequeño desmedro del poema, pero la eliminación del nombre será aleccionadora.

Con cordiales saludos, atte., Bertolt Brecht

Berlin, 3. 1. 50

N. B.: Si hubieran de dejarse los títulos, debe también siempre decirse «Los aviadores».

Prólogo, a leerse antes de la emisión del «Vuelo transoceánico»

Oiréis ahora

el informe sobre el primer vuelo transoceánico

de mayo de 1927. Un hombre joven

lo realizó. Triunfó

sobre la tempestad, el hielo y las aguas voraces. No obstante,

sea su nombre eliminado, pues

aquél que supo encontrar su camino en las confusas aguas

se perdió en el pantano de nuestras ciudades. Ni la tempestad ni el hielo

lo vencieron, pero lo venció

su semejante. Una década

de fama y riqueza y el desdichado

enseñó a volar a los carniceros de Hitler

con bombarderos mortíferos. Por eso

sea su nombre eliminado. Vosotros, empero,

estáis advertidos: no sólo el coraje y el conocimiento

de motores y cartas marinas, llevan al asocial

a la epopeya.

  

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