Anselmo Piccoli

 
 
 

La quinta

Cota de fango en fuego adormilada

muraba allí el yantar, el lecho, aperos

de moranza: saciarse en brillo, enteros,

siendo manjar de sombra enamorada;


y era abrevar, la faena del agua:

alumbrar de hades, sobre el antepecho,

un matriarcado en aljófar deshecho

por el rumor de sed, carne que fragua


y crece en simetría, en disidencia

con la idea sin linde de la nube,

suelta al aire y a la otra transparencia,


cuando ella se sujeta, sufre y sube,

como ese fruto que la luz encierra

con el don de caer, ajeno, a tierra.



El joven





El maestro

en su taller







 

El pequeño Anselmo (‘Bío’), en el centro de la foto, tomada en su Quinta natal, ca. 1916”