Anselmo Piccoli
Anselmo Piccoli
La
quinta
Cota de fango en fuego adormilada
muraba allí el yantar, el lecho, aperos
de moranza: saciarse en brillo, enteros,
siendo manjar de sombra enamorada;
y era abrevar, la faena del agua:
alumbrar de hades, sobre el antepecho,
un matriarcado en aljófar deshecho
por el rumor de sed, carne que fragua
y crece en simetría, en disidencia
con la idea sin linde de la nube,
suelta al aire y a la otra transparencia,
cuando ella se sujeta, sufre y sube,
como ese fruto que la luz encierra
con el don de caer, ajeno, a tierra.
Historia
En 1915, a cuatro años de los primeros
óleos abstractos de Kandinsky, dos años después del modelo
atómico de Niels Bohr y dos años antes de la Revolución de
Octubre, cuando los italianos entran en la guerra del lado de la
Entente y unidades austríacas y alemanas libran contra ellos las
primeras batallas del frente del Isonzo, nació Anselmo Piccoli
en las afueras de Rosario, Argentina, en una pequeña finca rural
de explotación mixta.
La pobreza obliga al niño a trabajar, y
en el trabajo medra el hábito industrioso que hará su vida, que
signará su obra: Anselmo Piccoli aprendió primero yesería y
después, un oficio que no abandonó hasta sus años maduros: el
oficio de albañil.


El maestro
en su taller
El pequeño Anselmo (‘Bío’), en el centro de la foto, tomada en su Quinta natal, ca. 1916”