Letrilla

 

 

Que Silvia ame a María

como al sol el mediodía,

bien puede ser;

que crezca a Ernesto el pecho

y no quiera andar derecho,

aun puede ser;

mas que los tres por igual

digan que es «lo natural…»,

no puede ser.

 

Que sea el burro graduado,

con menciones publicado,

bien puede ser;

y aun que llegue a doctor

con cursos al por mayor,

bien puede ser;

mas que el cargo al rector dé

la silla de un comité,

no puede ser.

 

Que en este tiempo tan loco

alguien se equivoque un poco,

bien puede ser;

mas que el sueño que tuviste

diga un nobel que no existe,

no puede ser.

 

Que a Eros frustre un galán

y lo asocie en un diván,

bien puede ser;

que un muy necio lo analice

y otro más lo supervise,

bien puede ser;

y que se canse el paciente

de tanto hacerse presente,

aun puede ser;

mas que digan que es locura

querer acabar la cura,

no puede ser.

 

Que con renglón trunco asista

éste a más de una revista,

bien puede ser;

mas que por la línea prieta

crea ya que es un poeta,

no puede ser.

 

Que haya sido un dirigente

dialéctico consecuente,

bien puede ser;

y que a la U.R.S.S. visitara

más que a su tía Clara,

aun puede ser;

mas que nos diga hoy día

que todo ha sido Utopía,

no puede ser.

 

Que del dólar la deidad

dé al peso la paridad,

bien puede ser;

mas que él crea a esta altura

ser también moneda dura,

no puede ser.

 

Que formar se encuentre lógico

tanto experto pedagógico,

bien puede ser;

mas que sólo aprenda el nieto

con su abuela el alfabeto,

no puede ser.

 

Que sea la empresa privada

la vianda tan alabada,

bien puede ser;

mas que alguien con la alabanza

no nos arruine la panza,

no puede ser.

 

Que aquél contra la pared

navegue en Internet,

bien puede ser;

mas que el náufrago maniático

llame al browser «democrático»,

no puede ser.

 

Que autárquica y femenina

se eche Claudia alguien encima,

bien puede ser;

mas que porque a ella le cuadre

no sepa el hijo del padre,

no puede ser.

 

Que haga un inversor la ruta

y pague quien la disfruta,

podría ser,

mas por que ésta no se raje

tener que pagar peaje,

no puede ser.

 

Que estatal la burocracia

simbolice la desgracia,

bien puede ser;

mas que ajeno sea el destino

como el correo argentino,

no puede ser.

 

Que sea el orbe aldea

para la humana odisea,

bien puede ser;

que todo se decuplique

y global se simplifique,

aun puede ser;

mas que detrás de uno y cero

no haya aquí un patio trasero,

no puede ser.

 

[1997]

 

Al poema anterior                                                    Al poema siguiente